Martes, 31 de Marzo de 2020 - de ,

  

Con la Tora en una mano y el periodico en la otra

Parasha Vayikrá (Levítico 1:1 – 5:26) La cuarentena es la ofrenda más sagrada en tiempos del virus COVID-19
“Cuando uno de ustedes presente una ofrenda a D´s traerá un vacuno…”  (Lev 1:2)

La parasha de esta semana está dedicada a describir extensamente los sacrificios de animales en el templo. Como lo recuerda la página web www.theisraelbible.com, en su comentario de la parasha de esta semana, la palabra hebrea para “sacrificio” es korban, que deriva de karov, que significa “cercano”. Así, el propósito de los sacrificios de animales en el templo era acercarnos a Dios.

Luego de la destrucción del Segundo Templo, la teología judía evolucionó y reemplazó a los sacrificios por las oraciones, especialmente en la comunidad, como la manera de buscar y alcanzar el sagrado objetivo de acercarnos nuevamente a Dios después de caer en faltas a Sus mandamientos. Esta evolución fue profetizada por Isaías: “Sus sacrificios serán bienvenidos en Mi altar, porque Mi casa será llamada una casa de oración para todos los pueblos” (Isaías 56:7).

Sin embargo, nuestros profetas fueron muy críticos de las ofrendas hechas con escrupulosa minuciosidad, siguiendo hasta el más mínimo detalle los ritos bíblicos, pero que se hacían desobedeciendo el mandato moral de la Biblia, que según las mismas palabras de Dios son más importantes. Así, los Salmos nos claman por la integridad moral como el supremo mandato divino: “El verdadero sacrificio a Dios es un espíritu arrepentido” (Salmos 51:17).

La falta de coherencia entre el respeto a los sacrificios animales y la conducta inmoral en tiempos bíblicos, tan condenada por los profetas, también la vemos hoy en muchas personas que se pueden jactar de lo bien que siguen los ritos de sus respectivas religiones, pero que muestran con sus conductas irresponsables el profundo desprecio por el prójimo al no respetar las mínimas medidas de bioseguridad para contener el virus COVED-19. Incluso, algunos gobernantes que se jactan de conocer la palabra de Dios han llegado al extremo de predicar y recomendar cosas totalmente contrarias al sentido común y a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Hoy, Isaías clamaría “Tu oración es detestable para Mí” (Isaías 1:13). Porque las más estridentes y llorosas oraciones son verdaderos sacrilegios si no nos acercamos a Dios cuidando primero de quienes sufren y pueden morir al infectarse con un peligroso virus como el COVID-19.

La enseñanza de la Torá más revolucionaria para la teología universal fue que acercarse a Dios es lo mismo que cuidar del ser humano. El Dios de la Torá nunca ha sido una alternativa al ser humano, como lo eran los dioses del politeísmo a quienes se aplacaba asesinando a personas inocentes.

Paradójicamente, hoy nos acercamos a Dios alejándonos físicamente de las personas en riesgo de morir en esta pandemia, lo que al mismo tiempo nos hermana con ellos en Sus caminos de amor y solidaridad. Al hacer esto, entonces sí que podemos fortalecer la relación con Dios a través de nuestras oraciones.

Najshon ben Abraham

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